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Cuentos infantiles para concienciar a los más pequeños de la importancia del reciclaje. ¡ A leer! 


Cuento sobre el reciclaje 

Andrés era un niño que estaba acostumbrado a vivir cómodamente  sin interesarle la vida de otras personas o que cosas desperdiciara, pues todo lo tenia.
El día de su cumpleaños su padre fue a buscarle el regalo más caro para darle ese gusto y quedar bien. El regalo estaba envuelto en el papel más fino y elegante . Ese día los amigos de Andrés realizaron una fiesta sorpresa , donde gastaron mucho papel nuevo. Al otro día las empleadas de servicio recogieron  cantidades de papel, que fueron al contenedor de la ciudad.   Cerca de allí vivían los recicladores, quienes a diferencia de Andrés sabían aprovechar todo lo que a los ricos les parece inútil.  La familia de Antonio   era un grupo de  recicladores.  Antonio  también cumplía años por esos dias, su padre por falta de dinero no pudo comprarle nada, entonces tuvo que buscar en la basura.  Allí encontró algunos juguetes pero él  no se explicaba cómo se deshacían  de estos  estando en buen estado. 
El padre de Antonio no quería llevar los juguetes así, entre las manos, entonces decidió buscar algún papel entre la misma basura.  Encontró un papel limpio, fino y elegante; era el mismo papel con que había sido envuelto el regalo de Andrés.
Antonio muy feliz, pues no estaba acostumbrado a recibir regalos  en tan buen estado, no hizo lo mismo que Andrés, tirar todo sin importarle  nada, él en cambio, dobló el papel y lo guardó   para  utilizarlo después.   Comprendió  la importancia   de reciclar.  Antonio empezó a ver a su padre como  un héroe, pues ser reciclador no malo, al contrario, es ayudar a eliminar el grado de   contaminación en el  medio ambiente.


Verdemán 

Había una ciudad realmente sucia y mugrienta. La gente tiraba la basura y dejaba que se pudriera.
Nunca olía a fresco, el aire era brumoso; la gente despilfarraba. Eran unos inútiles y perezosos.
Pero entonces llegó volando algo que nadie conocía: era algo muy raro. No era un pájaro ni era un aeroplano.
Un superhéroe, un paladín con capa verde descendió por fin con revuelo hasta el suelo…
Cayó en la Tierra con gran estruendo y fue a parar a un vertedero.
Soy el capitán Verdemán , para lo que pueda ayudar. Yo soy verde y vengo adrede a salvar el planeta Tierra.
¡Hay que parar esto en seguida! Tenéis que tomar serias medidas, los montones de basura casi llegan a la Luna.
¡Los desechos son basura!¡ La clave es reciclar!
Desapareció al momento sin tiempo a un parpadeo.
Entre murmullos de asombro se miraban unos a otros: La hermana decía al hermano, mientras el padre a la madre decía:
“Una ciudad verde y limpia sería algo bonito de ver. Este chico tiene razón, tan difícil no tienes que ser.”
Reciclaron el papel, las latas y el plástico; ¡transformaron trastos viejos en algo fantástico!
Iniciaron una campaña: “sé más verde”. Recogían el agua de la lluvia y cultivaban sus verduras.
Tan orgullosos estaban de su ciudad y de su verde transformación, que organizaron una gran fiesta, una gran celebración.
Adornaron la ciudad con papel higiénico reciclado (lo extendieron con cuidado para poder volver a usarlo).
Cuando Verdemán volvió a visitar la ciudad, encantado quedó de tanta efectividad.
La gente había conseguido aquello que había dicho. La calle era un lugar bonito de mirar.
“¡Mira nuestra ciudad! Todo reluce y todo brilla. Ahora nadie ensucia y nada se desperdicia “.
Al Capitán Verdemán, le hicieron un homenaje. ¡A nuestro héroe superverde, campeón del reciclaje!
Pero el Capitán Verdemán ya se había esfumado. Había volado ya a salvar otra ciudad.
Así que si un día ves una silueta verde que el cielo cruza como un cohete, salúdale con la mano o grita su nombre bien fuerte: Capitán Verdemán superhéroe del reciclaje


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